LA VISUALIZACIÓN

¿Qué es la visualización?

Visualización

Una capacidad fundamental que tenemos las personas y que podemos desarrollar todavía más es la de visualizar. Se puede decir que la visualización es el proceso mediante el cual creamos imágenes mentales. Esto es algo que hacemos de una forma natural y sin apenas ser conscientes de ello. Creamos en nuestra mente imágenes que nos permiten ver lo que vamos a hacer antes de que ocurra y también recordar lo que ya hemos vivido. Cada vez que pensamos en realizar una nueva conducta, casi sin darnos cuenta, empezamos a crear la escena de lo que vamos a vivir.

Por ejemplo, si decidimos pasar el día en la playa, antes de ponernos en marcha, comenzaremos a ver la arena, el mar o, incluso, podemos visualizarnos en esa playa y llegar a sentir el contacto con la arena, el calor del sol, así como también conseguir escuchar el sonido de las olas…

Para comprender este concepto y profundizar en él, tendremos que comenzar a diferenciar la experiencia objetiva (lo que acontece en nuestro entorno), de nuestra experiencia subjetiva (lo que estamos viviendo en nuestro interior).

A través de los sentidos nos llega la información del mundo exterior, y esos mismos sentidos también los utilizamos para procesar dicha información, creando así nuestros pensamientos, y lo hacemos a través de imágenes, sonidos y sensaciones. Así pues, consciente o inconscientemente estamos creando, de una forma regular y constante, imágenes en nuestra mente que, además, pueden tener sonidos e incluso podemos llegar a sentir sensaciones, olores y sabores.

Poner la atención en lo que acontece en nuestro fuero interno, aprender a controlarlo y llegar a cambiar posibles imágenes perjudiciales por otras mucho más beneficiosas, tiene una gran importancia para comenzar a transformar nuestra vida, ya que todo aquello que nos representamos internamente, sin apenas darnos cuenta, lo acabamos proyectando a nuestras experiencias.

Si tenemos en cuenta que antes de realizar cualquier conducta, por sencilla que pueda parecernos, previamente nos hacemos una representación interna de eso que vamos a protagonizar, empezaremos a ser conscientes de la vital importancia que tienen nuestras imágenes internas, pues a través de ellas estamos creando los escenarios de lo que vamos a vivir; por lo tanto, dichas imágenes tendrán una influencia muy directa en nuestro entorno, en cómo nos sentiremos en él y en nuestra forma de vivir las experiencias.

Por ejemplo, si tenemos que vivir una situación que entraña cierta dificultad (bien se trate de un examen, una entrevista de trabajo, o cualquier otra circunstancia difícil), y al pensar en ello comenzáramos a proyectar nuestros miedos a través de unas imágenes en las que nos viéramos nerviosos e impotentes y actuando de una forma negligente que nos impidiera tener un resultado feliz, antes de que ocurriera en la vida real, estaríamos creando en nuestra mente una escena en la que nos veríamos haciendo justo lo que queríamos evitar. O dicho de otra manera, antes de vivirlo, empezaríamos a crear justamente lo que temíamos que ocurriera.

Sin embargo, si fuéramos capaces de visualizarnos en ese mismo contexto actuando con seguridad y teniendo una conducta más adecuada para obtener el resultado deseado, será mucho más probable que el resultado sea éste que hemos imaginado.

La visualización es un proceso creativo y, como tal, es una función que corresponde al inconsciente. Teniendo esto en cuenta, si queremos visualizar de forma correcta, lejos de pararnos a pensar y analizar lo que ocurra durante la visualización, debemos más bien hacer lo contrario, es decir, debemos dejar de reflexionar y aquietar nuestra mente para poder abandonar cualquier pensamiento que pudiera surgir en ese momento. Tal vez sea esta la etapa más difícil, ya que nuestra mente consciente nos hace estar alerta, manteniendo constantemente la atención en lo que percibimos, analizando y razonando la información que nos llega.

A través de la relajación empezaremos a notar que poco a poco vamos disminuyendo nuestra atención y vamos entrando en un estado de quietud en el que llegamos a abandonar nuestros pensamientos.

Si profundizamos más en ese estado, llegaremos incluso a percibir un vacío en nuestra mente y entonces ya estaremos preparados para dejar que nos llegue nueva información. Alcanzar este nivel nos permite tener una actitud receptiva para adquirir comprensión de aquello que no alcanzamos a comprender a través de la razón. No olvidemos que nuestra razón a veces nos limita y que, en algún momento, nos impide ver soluciones; sin embargo, a través de nuestro inconsciente siempre podemos ver un poco más, ya que constituye un depósito de recursos y de inspiración, así como un aliado potencial si sabemos utilizarlo.

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